jueves, 17 de mayo de 2018

A pocos días de las elecciones esto piensan los venezolanos

Los comicios se desarrollan en un contexto de profunda crisis social y económica, un escenario muy distinto al de 2013 cuando Nicolás Maduro sucedió al fallecido Hugo Chávez

Ariadna García - Venezuela vivirá este domingo 20 de mayo la primera elección de 2018, en ella se decidirá quién ocupará la Presidencia durante el periodo 2019-2024. Con una inflación anualizada de más de 13.000% según la Asamblea Nacional, fallas en los servicios y una migración masiva de venezolanos hacia países vecinos, se llevarán a cabo estos comicios; un escenario muy distinto al de 2013 cuando Nicolás Maduro resultó electo.
Varias personas fueron entrevistadas para este trabajo en la Gran Caracas, para conocer los ánimos a solo horas de los comicios que se desarrollarán en todo el territorio nacional. En la elección presidencial de 2013 la participación de los electores fue del 80%.
Jorge Leal tiene 37 años, sin titubear responde que “no irá a votar”. “No creo que estas elecciones sean justas y además son inconstitucionales; siempre he sido votante, aunque esta vez no estoy de acuerdo”, dijo, además señaló que esta es la primera que no acudirá a un proceso electoral.
Entre los candidatos se encuentran Nicolás Maduro quien aspira a una reelección, el pastor evangélico Javier Bertucci y el opositor Henri Falcón, exgobernador del estado Lara.
“Son elecciones cuando tu eliges cuando eligen por ti no”, dice tajante un joven de 30 años en la Plaza Francia de Altamira. Explica que es la primera vez que se abstiene y que no se identifican con ningún candidato
Otro hombre al ser interpelado con la pregunta ¿votará este 20 de mayo? dijo: “No lo sé. Ni por una cosa, ni por la otra sino por todo lo contrario.
Las elecciones de este domingo están fuertemente cuestionadas por la comunidad internacional, en ese sentido, la Unión Europea, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas Para los Derechos Humanos, el Grupo de Lima y la OEA, han declarado en varias ocasiones que no reconocerán los resultados del 20 de mayo.
“Me gustaría, pero no tengo por quién votar, lamentablemente no hay un candidato por el que se pueda votar. No confío en el CNE; ahora menos que nunca. Jamás en mi vida había dejado de votar y creo que esta será la primera vez”, indica Ángel Alvarado, un obrero de 57 años, mientras hacían reparaciones en la Plaza Francia.
Más adelante otro sujeto expresa que “sí votará” y que siempre estuvo seguro de asistir a sufragar. El chavismo lleva 18 años en el poder, Maduro cinco, tras suceder al fallecido expresidente Hugo Chávez; cuando Maduro llegó al poder, el salario de los venezolanos era de 300 dólares, hoy es de unos tres dólares aproximadamente.
Una joven de 18 años contó que no podrá votar en estos comicios debido a que “el CNE nunca hizo nada para que las personas nuevas se inscribieran”, esta se convertiría en su primera elección.
La nación lleva cinco años en una recesión económica, agudizada por una espiral inflacionaria que cada día destroza el poder adquisitivo de los venezolanos. La falta de materias primas, así como los estrictos controles de precio han obligado a las empresas a cerrar sus puertas, el caso más reciente es el de la trasnacional Kellogg’s que anunció esta semana que cesaba sus operaciones.
El jefe de Estado ha insistido públicamente que la crisis se debe a una “guerra económica” en su contra por parte de Estados Unidos y otros países, hasta ahora Maduro y su gabinete no han admitido ninguna responsabilidad, no obstante, el candidato a la reelección pide a la población que le den su voto este 20 de mayo para mejorar la economía.
“No voy a ir a votar, porque no estoy convencida por ningún candidato”, manifiesta una mujer como de 60 años, otro hombre da la misma respuesta, mientras que un joven de 27 años aseguró que no irá “porque las elecciones son fraudulentas. Es primera vez que me abstengo”.
La debilitada credibilidad del Poder Electoral se profundizó cuando en agosto de 2017 la compañía Smartmatic, denunció que los resultados en las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente fueron manipulados con una diferencia de más de un millón de votos. En abril de 2017 la fiscal General luisa Ortega Díaz, reconoció públicamente la “ruptura del orden constitucional”, desde entonces la legitimidad del Gobierno de Maduro se ha desmoronado y se le ha acusado de violar los derechos humanos en el país.

lunes, 2 de abril de 2018

Romperlo todo

"No puedes volver atrás y romperlo todo"...

A veces estamos tan heridos que nos vamos al pasado a hacer añicos lo que hubo, lo que fue, solo para aumentar ese dolor que nos hace miserables, esa frase de allá arriba no es más que una verdad que llevo días sintiendo/viviendo. Vuelvo atrás y rasgo todo, con las uñas, con mis pensamientos, con el verbo, vuelvo para romperme y empezar de cero.

Tal vez no es la manera más idónea de arreglar las cosas, pero es la que conozco. Si fuese un animal sería un caballo, siempre voy hacia adelante, sin pausas, sin tomar aliento, sobrevivo como puedo, solo sé que debo levantarme y continuar, no me quedo en las derrotas, ni en los lamentos, cicatrizo a trompicones, pero cicatrizo, me coso sin anestesia y regreso entera.

Por estos días he llorado, he gritado, he dibujado, he vuelto al pasado para revivir a los muertos, he removido emociones viejas, he buscado lo que no se me ha perdido y ahora solo deseo cerrar la puerta.

Reconozco el dolor, uno que no buscaba, pero cuando se junta todo, es difícil encontrar el cauce de nuevo.  Estoy convencida de que todo lo que lastima no llega solo, es necesario haberle dejado la ventana abierta al huésped y solo tu puedes sacarlo.

Este duende que me recorre las venas debe marcharse, debe entender que soy una mujer feliz, completa, debe llevarse lejos su hedor y su torpeza, debe dejar quieto a este corazón sensible que se abre como árbol frondoso, debe dejar de atormentarme con recuerdos y volver al zapato viejo donde se ocultaba.

Debe entender que este dolor será el puñetazo que lo lleve lejos, porque a mí, a mí ya no me asusta.


El Hilo de Ariadna

martes, 6 de febrero de 2018

Desayuno con un chavista

Lo esperaba en casa porque me traería un par de hallaquitas que con cariño su esposa había preparado para mí, se trata de los que alguna vez fueron mis suegros, par de chavistas, unos ancianos. 

En aquella época les tenía paciencia y respetaba su ideología política, muy distinta a la mía, cuatro años más tarde, me doy cuenta de que ya no tengo ni la paciencia, ni las ganas, ni el corazón, ni la razón para entenderlos o para mantenerlos cerca de mi vida.

Los precios suben por "la especulación", no hay pan porque "han abierto más panaderías", lo que rebasó mi cabeza fue esta frase que resumo: "la vecina está más flaca porque es muy floja para la cocina". ¿Cuánto nivel de maldad cabe en un chavista? ¿Cuánto resentimiento? ¿Cuánta cobardía? 

Les hablo de dos profesores con varios posgrados, él me resumió el panorama económico de los países de la región, no es un desinformado, ni una persona sin educación, un desalmado tal vez. Hace mucho decidí sacar de mi lado a esa gente que no suma, esa gente que no hace empatía con los demás, a esa gente que lleva camisas rojas y saben ¿por qué? Porque ese rojo representa la sangre de los venezolanos que mueren hoy por obra y gracia de "su revolución".

Ariadna García

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Rctv: un canal que duele así pasen mil años

Hoy me crucé con Ámbar Díaz en el trabajo, ya es casual ver gente de Radio Caracas Televisión (Rctv) pues muchos trabajan aquí. 

Ámbar no vino a una entrevista, ni tampoco como actriz, hoy es psicóloga y por la prisa parecía que andaba en cosas de trabajo, su cara la recordé de inmediato, crecí viendo ese canal, el 2, el único que se veía nítido en Albarico. 

Rctv era mi recreo, mi merienda, las noches de café con Radio Rochela. Rctv era como otra familia, ver a Ámbar no solo me conmovió, sino que “me aguó el guarapo”. 

Hoy lleva el cabello liso, sigue siendo gordita y su cara no ha cambiado en nada, ella era la actriz cándida de los eternos risos, que interpretó aquel personaje famoso llamado María Solita, la amiga o novia de Macho Flaco en “Hay amores que matan”. 

Ver esos rostros y escuchar esas voces que desaparecieron un 27 mayo de 2007, por orden de Hugo Chávez, me revive uno de los peores días para la libertad de expresión en Venezuela y para los hogares de los venezolanos.

Hoy comprobé que llevo a Rctv en el pecho, a sus producciones, sus mensajes de navidad, Rctv fue una cantina de chucherías que llenaba de alegría las salas de la casa. Solo uno sabe cuánto duele un país cuando se cruza con su gente. 






El Hilo de Ariadna


lunes, 11 de septiembre de 2017

Café Noisette

El sábado fuimos a Café Noisette, nos sentamos en una pequeña mesita de dos sillas, al frente teníamos un cuarteto de jazzistas que se lucieron con cada tema. Tuvimos una charla maravillosa. Siempre es grato hablar con ella, me contó sobre El Museo del Teclado y me dijo que allí se formaban unas rumbas buenísimas y que iban los mejores músicos de Caracas.

Hablamos de nuestros amores con la misma franqueza de siempre, hablamos de heridas profundas, del perdón, de la violencia, de la comida, del país, de nuestra familia, hablamos de todo, mientras al fondo se escuchaba La Vie En Rose.

Ella bebía una pepsi light y yo un té verde frío, entre cada sorbo, aplaudíamos al grupo y disfrutábamos de un ambiente agradable y clandestino, totalmente aislado de la violencia caraqueña. Mientras conversábamos notaba cómo el reflejo de las plantas le daba en la cara, cargaba unos lentes de pasta morados que le quedan muy bien y la hacen lucir más joven.

O siempre ha sido muy complaciente y lo atribuye a que solo tiene dos sobrinos, esa noche no fue la excepción, me invitó como tantas veces una cena riquísima, así que pude disfrutar de un Tartine de Sardine y de su compañía que es mejor que el jazz, el tartine o todas las crepes de este mundo.

En nuestra familia somos parcos de nacimiento, a veces me provoca darle un apretón o hacerle cariño en sus brazos gordos, pero eso la incomodaría así que me limito a observar sus gestos y a escuchar con atención todo lo que dice. Es una mujer muy sabia y cada cosa que pronuncia es para dejar huella.

Nos acercamos a la caja a pagar la cuenta, el dueño siempre está allí, nos hizo un gesto cariñoso y como otras veces preguntó qué tal habíamos pasado, respondimos que maravillosamente y que no teníamos ganas de marcharnos, pero ya eran las ocho y no es prudente andar por allí. Él asintió con la cabeza y se despidió con un: merci.

Yo quise responder merci beaucoup, pero siento que no me sale bien, así que solo dije: merci.

Tomamos el metro hasta la casa, al salir de la estación caminamos rapidito deseando llegar a la entrada del edificio y sentirnos a salvo, en el trayecto escuchamos una explosión, un impacto raro, yo creí que se trataba de un disparo y me puse nerviosa, corrí hacia la puerta, ya estábamos cerca, ella se agachó, se detuvo. Se crió en un barrio donde los plomazos son constantes y el oído se afina, yo que crecí con el ruido de las ranas y de los grillos, aún no he podido identificar ese chasquido que hace como un -cloc- o un -plop-.

Luego de unos segundos, cuando escuchábamos la risa sádica de tres mujeres que disfrutaban  vernos correr como animales nerviosos, ella me miró con una profunda tristeza y pronunció -ya no podemos salir de noche Ariadna-, la vista la echó hacia la esquina de la calle donde se incendiaba un carro, todo estaba presto para infundir temor y yo cedí.

Subimos en el ascensor con el corazón en la boca, una cena magnífica había sido empañada por una serie de eventos extraños y desafortunados, con su mirada me lo dijo todo: no sabes defenderte de esta violencia y yo tampoco puedo hacerlo por las dos, pudo haber sido un disparo en vez de un triqui traqui, pudo acabar con lo más preciado que tengo, porque así es esta ciudad intranquila y violenta, La Vie en Rose ya no era rose, era un violeta intenso casi negro y sin mucho decir, el miedo fue más grande y nos sumió en un silencio desalentador.

Ya no osamos tomar bebidas en algún lugar, últimamente no hablamos, la calle continúa dando miedo y me sigue gustando el jazz, aún no sé reconocer ese sonido, ni quiero, pero sí sé que sé correr: yo sé correr.


El Hilo de Ariadna

viernes, 18 de agosto de 2017

Las marcas de una guerra

Hoy se sentó a mi lado (en el autobús) un joven con muletas, tenía un yeso en su pierna derecha, mi cabeza estaba muy activa en ese momento, todo comenzó desde que salí del centro Cultural Chacao y caminaba hacia Chacaíto, me era raro ver todo “en calma”, sin olor a gases lacrimógenos y sin restos de Maalox en el piso, decía: hace unos meses atrás sentía que eso era irreversible y que las protestas en las calles no tendrían retorno.

Al ver al muchacho me preguntaba ¿Cómo llegó su pierna a ese estado? ¿Será acaso una de esas personas que quedó lesionada por la represión del Estado? ¿Será uno de esos jóvenes que tantas veces vi recogiendo y devolviendo bombas? ¿Por qué su pierna lleva un yeso? Quería preguntarle y aclarar mis inquietudes pero eso habría sido un poco intimidador. 

Luego por la ventana vi a otro hombre, delgado, como de 30 años con una venda en la mano, creo que en la izquierda, las interrogantes regresaron ¿Será él otra víctima de la represión? ¿Quién indemnizará su mano? ¿Su vida? ¿Qué le pasó? ¿Comenzaré a ver a más gente con las marcas de una guerra? Aunque debo admitir que a estos los veo a diario, en las calles, en el metro, a las víctimas de este genocidio me las cruzo todo el tiempo.

Finalmente me bajé del autobús sin preguntar, pero con una leve certeza de que ellos sí estuvieron allí, de que las marcas en su cuerpo son el recordatorio de una brutal represión que duro más de tres meses, que aunque la calle se mueva con su ritmo habitual y se mantenga en silencio, las secuelas de esos días no los olvidaré jamás. 


El Hilo de Ariadna

Señora usted habla así de los venezolanos porque no me conoce a mí

Quedé atrapada en una nefasta conversación de autobús, creo que hoy pasaron miles de cosas en esos dos autos que tomé para ir al trabajo. Eran dos señores como de 60 años y hablaban de lo barato de las cosas en Bogotá y en otros países, pero hablaban de esos precios como una especie de suerte divina que cayó sobre esas naciones, durante toda la conversación no hubo un argumento económico, ni político de porqué esos precios no se parecían a los de Venezuela. 

La señora también contaba que un fulano en Perú había encontrado muchas "facilidades" para abrir una cuenta, alquilar un apartamento y hasta conseguirse una novia a los dos años. Hablaban de Venezuela como si este fuera un país desgraciado y hundido en la ruina desde su descubrimiento, tampoco le achacaron nada al gobierno, cosa que nunca falta en una conversación. 

Lo más cumbre fue cuando dijo -lo que pasa es que el venezolano es flojo- y me vi a mi en cuestión de segundos, en un dos por tres me hice una radiografía y recordé mis dos trabajos actuales, ambos suman 13 horas, sí trabajo 13 horas al día, también pensé en mis años de estudio cuando salía de una guardia nocturna para llegar a La Urbina y pasar otras tantas horas más a punta de Gatorade y agua. 

Me provocaba voltearme y decirle -floja será usted- pero la decencia nunca me permite esos arrebatos y por el contrario me enfoqué en ver las hojitas que se asomaban por la ventana y en el Foro -El Periodismo en el Totalitarismo del Siglo XXI- al que asistiría cuando me bajara del autobús. 

Recordé que cada día escribo mejor y que me siento orgullosa de eso, recordé que soy una venezolana trabajadora, buena ciudadana y que mi trabajo mejora cada día porque para eso me preparo, así que señora ahora sí le voy a decir lo que le voy a decir: usted habla así de los venezolanos porque no me conoce a mí.

El Hilo de Ariadna