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lunes, 2 de abril de 2018

Romperlo todo

"No puedes volver atrás y romperlo todo"...

A veces estamos tan heridos que nos vamos al pasado a hacer añicos lo que hubo, lo que fue, solo para aumentar ese dolor que nos hace miserables, esa frase de allá arriba no es más que una verdad que llevo días sintiendo/viviendo. Vuelvo atrás y rasgo todo, con las uñas, con mis pensamientos, con el verbo, vuelvo para romperme y empezar de cero.

Tal vez no es la manera más idónea de arreglar las cosas, pero es la que conozco. Si fuese un animal sería un caballo, siempre voy hacia adelante, sin pausas, sin tomar aliento, sobrevivo como puedo, solo sé que debo levantarme y continuar, no me quedo en las derrotas, ni en los lamentos, cicatrizo a trompicones, pero cicatrizo, me coso sin anestesia y regreso entera.

Por estos días he llorado, he gritado, he dibujado, he vuelto al pasado para revivir a los muertos, he removido emociones viejas, he buscado lo que no se me ha perdido y ahora solo deseo cerrar la puerta.

Reconozco el dolor, uno que no buscaba, pero cuando se junta todo, es difícil encontrar el cauce de nuevo.  Estoy convencida de que todo lo que lastima no llega solo, es necesario haberle dejado la ventana abierta al huésped y solo tu puedes sacarlo.

Este duende que me recorre las venas debe marcharse, debe entender que soy una mujer feliz, completa, debe llevarse lejos su hedor y su torpeza, debe dejar quieto a este corazón sensible que se abre como árbol frondoso, debe dejar de atormentarme con recuerdos y volver al zapato viejo donde se ocultaba.

Debe entender que este dolor será el puñetazo que lo lleve lejos, porque a mí, a mí ya no me asusta.


El Hilo de Ariadna

miércoles, 26 de julio de 2017

Algo último

No sé qué pasará de aquí al 30, pero estos días se quedarán en mi memoria como los últimos del chavismo, así los siente mi alma, así los anuncia esa sirena que pasa todas las mañanas por la casa, no sé si será el fin de ellos o de nosotros, pero hay algo último.


El Hilo de Ariadna

lunes, 24 de julio de 2017

30 poemas y un fin


  1. Los días se volvieron más ruidosos y la herida ondeaba entre el hambre y la ruina.
  2. Contábamos los días con las manos apretadas y rezábamos para que no fuera 30.
  3. La garganta se secó y ya no encontraba las palabras.
  4. La única preocupación no era comer, era vivir.
  5. La Cruz Roja izó su bandera pero ya los muertos eran decenas y centenas.
  6. No había temor a él pero sí al gatillo que estaba más alegre.
  7. Los motorizados se multiplicaron al igual que las armas, todo antes del 30.
  8. Había una sensación de que siempre era fin.
  9. Los días no se vivían, nos vivían.
  10. Cada muerte me abatía como un recordatorio de que también era mi muerte.
  11. El agua faltaba, la comida faltaba, pero la risa nunca se nos fue.
  12. Todo se definía antes o después del 30.
  13. El 30 era una condena de muerte y la gente lo sabía.
  14. Nada se alejaba más como la vida y la libertad.
  15. El canto era democracia, como una palabra nueva.
  16. Las mujeres fueron tan fuertes que se volvieron los verdaderos soldados.
  17. Ni con trajes de tigres asustaban, lo habían perdido todo.
  18. La sangre de esos días era tan joven que a todos eclipsaba.
  19. Por la ventana solo se escuchaba muerte.
  20. El 16 fue una fiesta tricolor.
  21. Las amenazas eran tan reales como el sol que nos alumbraba cada día.
  22. Yo escribía esto con el pesar de los pasares.
  23. Cada día era un venezolano menos.
  24. Los niños regresaban de la escuela con el olor de una guerra.
  25. No había rendija por donde esconderse, la ansiedad te devoraba.
  26. Aprendieron a defenderse de las bombas como los noruegos del invierno.
  27. Altamira se cundió con dos palabras: tenemos hambre.
  28. La muerte no era lo peor, era la tortura y sus caras.
  29. Se creían invencibles pero el pueblo habló en más de siete millones de formas.
  30. La tiranía era real pero la gente también.
El Hilo de Ariadna

Para ti mono

Caracas; 12 de julio de 2017

Hoy es tu cumpleaños, no sé por qué te escribo esto, ha de ser por la necesidad de expresar todo lo que tengo acumulado en los años que llevamos sin hablarnos. Nuestros cumpleaños siempre fueron especiales, tu te esmerabas por llenarme de sorpresas maravillosas y conseguías asombrarme como ninguna otra cosa en el mundo.

Recuerdo ese jabón con luces de colores que encendía cuando era puesto debajo del agua o aquel platillo con 300 bombones que luego tuve que repartir en bolsitas con los compañeros del trabajo, eran demasiados y no me alcanzaron los días para comerlos todos.

Aunque yo no era tan creativa como tú, trataba de celebrarte de forma especial, una vez me fui a buscar un monito y encontré uno que se parecía exactamente a ti, lo acompañé con un pie de limón del Mc Donalds de La Castellana que tanto te gustaba. 

Hoy que estas en otro lugar, tan distante de mi vida, de mi realidad, hoy cuando tengo la certeza de que nuestras vidas no volverán a cruzarse, me pregunto si habrá alguien dándote una sorpresa y llenándote de mimos, si ya te han felicitado y arropado como un niño pequeño. Si alguien estará para ti cuando el exilio se vuelva mas frío.

Estas palabras no son para remover emociones del pasado, ni para exculparme, tampoco son un puñal de recuerdos torturadores, son amor, son los buenos momentos que pasamos juntas, son la alegría de ese tiempo, son las horas de la verdad y del perdón. Son las horas de tu cumpleaños que deseo sea hermoso, porque he descubierto que te amo para siempre.


El Hilo de Ariadna

martes, 27 de junio de 2017

Foráneos

Por unos pocos días fuimos foráneos en aquella tierra tupida de maleza y agua, por unos días nos miramos a hurtadillas, esquivando palabras y mosquitos, por unos días la corriente era tan fuerte que podía arrastrarnos y lanzarnos lejos, por unos días el cabello se me cubrió de arena y la sal me salpicaba en las mejillas, por unos días me sentí foránea en mi cabeza y quise controlarlo, por unos días fue en vano y sucumbí ante mis deseos, por unos días su piel lucía tostada como el cacao y yo me despedía de la playa y de todo, por unos días yo era una mujer alegre y por otros era como las nubes cuando se condensan.


El Hilo de Ariadna

Todavía quiero a mi ex

Hace casi un año que terminamos, se supone que la distancia de por medio lo hace más fácil, sin embargo, me doy cuenta de que todavía lo extraño.

Fue este domingo cuando fui al Festival de Cine Alemán y vi "Entre nosotros", era sobre una pareja de alemanes de unos 30 años que luchaban contra sus marcadas diferencias para seguir juntos. El acento del protagonista y sus rasgos, me lo recordaron; de pronto me encontré llorando en la sala, llorando con todas mis fuerzas porque lo extrañaba y porque todo en esa película era él.

Al llegar a casa estuve a punto de escribirle un mensaje y contarle todo lo que me había pasado, pero luego pensé que eso solo sería doloroso para ambos y que tal vez a él ni siquiera le interese.

Allá son seis horas más de diferencia y al pensar en escribirle, lo imaginé tendido en la cama con el teléfono en silencio y la alarma puesta a las 07:00 am para que lo despierte cuando vaya al trabajo, lo veo silenciando el celular una y otra vez porque quiere dormir 15 minutos más.

Sale retrasado en su auto blanco y pasará a más de 100 kilómetros por hora, le llegará una nueva multa de 30 euros y le mentará la madre al gobierno alemán.

Recuerdo el intenso y claro azul de sus ojos y por un tiempo breve siento que acaricio de nuevo sus suaves pies. En mi cabeza abrazo su enorme cuerpo y le doy un último beso en la boca.

Ha pasado casi un año, pero todavía quiero a mi ex.


El Hilo de Ariadna

jueves, 3 de diciembre de 2015

La revelación

Soñar con una tatarabuela que no conociste y más que soñar, aquello era una pesadilla. Ella estaba allí, de espaldas, se veía grande, fuerte, con aspecto mas bien de fantasma, tenía el cabello gris, largo y bastante despeinado. 

Se parecía a mi bisabuela, Ana Lucía, pero esta era un poco más alta y me gritaba con voz imponente ¡ESTOY VIVA! ¡MÁS VIVA QUE NUNCA! Yo con las piernas y la boca paralizadas, le gritaba a duras penas que ¡NO! que estaba muerta, como pude, me fui moviendo por el pasillo y enredándome en una cortina, para ir a implorar el socorro de otra muerta, que en mi sueño, al parecer aún estaba con vida. 

Luego me despertó la luz que entraba por la ventana y ya con el susto sosegado y las ideas más claras, pensé en todas las mujeres de mi familia: en LatiTula, América, Mili, Lérida, Zoraida, Josefina y Ana Lucía. 

En aquellas que no conocí, pero que de seguro, tuvieron el mismo carácter, esa forma apaciguada y honesta de llevar la vida. Y vi todo lo que esas mujeres han dejado en mí y en lo importante que han sido en la vida de todos nosotros, en su sabiduría, en sus dichos antiguos, en sus hierbas, en sus supersticiones, en su concepción de "Hombres y mujeres de bien".

Después de todo, no fue una pesadilla, sino una magnífica revelación.


Ariadna García