A.G
domingo, 24 de enero de 2016
Caracas es un basurero improvisado
Edificios invadidos, aguas negras derramadas, un olor putrefacto constante, ruido, aguas negras otra vez, un motorizado a la deriva, calles sucias, agua, nubes, una montaña cálida. Dos sujetos se pelean en la entrada del supermercado, todos parecen carritos chocones, una señora finge haber perdido su tarjeta, la cajera con tos la llama mentirosa; todo se resuelve. Ruido, tras ruido, basura, tras basura, el hombre del piropo insolente: Caracas.
La férula
Tocar su prótesis dental, cada mañana; no es un gran accidente. Yo me levanto más tarde, airosamente logro conseguirla seca. Si tan sólo me diera repulsión, habría valido de algo este relato, pero por ahora mis pretensiones son otras, generar en ustedes ese asco, que ni con las llagas aparece.
AG
El helado de teta
Hoy me dieron muchas ganas de comerme una teta, pero en Caracas, casi nadie vende tetas. Tampoco invento hacerlas yo, porque hacee años, cuando ayudaba a mi abuela a abrir las bolsas, lo intenté y me quedaban aguadas, así que desistí.
Abrir las bolsas, consistía en emplear un poco de aire y soplar, luego doblar hacia afuera los bordecitos y ponerlas sobre la mesa.
Las manualidades no se me dan, por ejemplo: no pude aprender a tejer cuando la señora Flor, un poco antes de que comenzara la clase de danza, nos enseñaba el punto, tampoco aprendí a hacer, la crineja cola de pescado, ni la otra que es como una corona, pero por dentro, aunque sí sé pegar un botón.
En los pueblos cualquier señora vende tetas, en cambio aquí en Caracas, es un mercado cautivo. La última que me comí una fue en Ocumare, era de coco, no era tan buena, pero refrescaba. Ahora la gente, lo que vende mucho, son unos heladitos que hacen en vasitos chiquitos, a veces les ponen una paletita, esto los hace más cómodos.
Sin embargo, nada como una teta, fría, helada, resuelta, de galleta, de parchita, de mango o de coco ¡Vaya usted a imaginar cuántos sabores de tetas existen!
¿Algún día "la teta" será tan famosa como la arepa? -Pues, no lo sé.
Lo que sí sé, es que esas tetas de mi abuela, me dieron a mí las bocanadas más refrescantes, los sabores más puros, los más divinos, las frutas más exóticas.
Las tetas fueron la brisa entre tanto calor albariquense.
AG
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Guaicaipuro
La ascensorista siempre dice con entusiasmo: adelante muchacha, adelante muchacho, (estos muchachos en su mayoría son sexagenarios). La mujer tiene un radio, escucha una bachata de Romeo Santos, mi tía se sorprende, porque el viejo aparato lleva dentro un pendrive, bajamos, están las siempre tiendas de pijamas, al fondo de los pasillos: las verduras, las flores, los racimos de ajo.
Suena una salsa, mi tía hace una mueca como si quisiera bailar, un vendedor la captura de inmediato y le dice "señora a usted se le nota que sabe bailar". Mi tía le dice "y una cabillita de esas, más".
Seguimos... Mientras compramos el pollo, una señora preocupada, dice que ya se le acabaron los reales y que falta mucho para la quincena, "¡qué haré!". Entre el calor de los pequeños pasillos, continuamos, volvemos al principio, una mujer llama la atención, por no estar parados en la línea amarilla, que separa su tienda de la multitud, yo no escuché.
"¡Adelante muchachos!" subimos. Arriba las tienditas de costumbre, extrañamente cerradas, ingenuamente pregunto en un sitio ¿hay harina Pan? -No, eso es un chiste, me digo. A punto de marcharnos, veo el cesto de hilos, digo: qué hermosos. Después de marcharme digo: a Guaicaipuro siempre...
AG
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Inbox para los venezolanos por el tema: Henry Ramos Allup
Si esto le parece violento,
o un gran insulto, no siga leyendo.
Desde que se conocieron los
resultados de las elecciones parlamentarias del 06 de diciembre, he
leído repetidamente, comentarios de los venezolanos hacia Henry
Ramos Allup, llamándolo fósil, carcamal, vejestorio, decrépito, adeco
contaminado, hasta lo han comparado con el distinguido, Diosdado Cabello, haciendo
ver que este señor es igual que el otro, pero con diferente “cachucha”.
Querido hermano venezolano,
basta escuchar ambos discursos, para saber de inmediato que son diferentes.
Mientras aquel se envalentonaba por su cargo de presidente, para agredir,
quitar el derecho de palabra, ofender y descalificar a cuanto disidente se le
cruzara, este señor (Allup), le abre las puertas a los medios.
Al comparar ambos discursos,
veo una brecha de Caracas a Patanemo. He visto hoy a “El fósil” como ustedes
lo llaman de cariño, por Vladimir a la 1
en Globovisión y puedo decir ¡qué entrevista tan sabrosa! Este señor, goza de
una elocuencia variopinta, tiene una lengua mordaz y una perspicacia que se
lleva por los cachos a más de uno.
En la entrevista dijo varias
cosas que son interesantes analizar:
“Un dirigente político tiene
que sacrificar en popularidad lo que gana en acierto".
“El fósil” no es un demagogo,
yo sé que a nosotros los venezolanos, nos encanta que nos endulcen las orejas,
que nos desgarramos la ropa y nos bajamos la cremallera, cuando nos echan un piropito. Pero les digo algo, no
estamos para esas pendejadas, nos acabaron el país, lo destrozaron, no quiero
regalos, no quiero mentiras, no quiero canaimitas, no quiero bolsa de pernil,
quiero justicia, quiero hechos, quiero respeto y quiero un Henry Ramos Allup,
veterano, seguro, frontal, que no se reserva lo que hará en el futuro, pensando
que si lo dice podrá perder unos ocho votos.
Con respecto a lo de
carcamal y achacoso…
A este señor lo llaman como
ya sabemos, gente joven, sí gente joven y gente vieja y adulta también. Y yo me
pregunto ¿qué es ser joven? es usar una tablet, hacer sexting, tener Instagram, no tener
canas, ¿es esto ser joven?
Al señor Ramos Allup, le
preguntó un usuario de Twitter, en plena ronda de intervenciones “¿si era
verdad que iba a legislar un “transformista” y si se aprobaría el matrimonio
igualitario?”, a lo que este respondió “No voy a responder a alusiones
discriminatorias a la sexodiversidad (…) Son ciudadanos con los mismos derechos”.
Para comenzar, Tamara
Adrián, no es “transformista”, es una mujer trans. Al escuchar esta respuesta
de, Ramos Allup, donde condena que en pleno siglo XXI, haya gente que siga
pensando así, considero que los carcamales son ustedes y que el discurso de
este señor tiene más jovialidad y más vigencia que ningún otro.
Así que esta “joven” le da
la mano y la bienvenida.
Ojalá presida la asamblea,
porque estoy segura de que no le permitirá al gobierno más “pamplinadas”.
Falta preguntarnos ¿Será que esos adjetivitos calificativos, no son insultos, esos de los que estamos huyendo?
Xoxo
Falta preguntarnos ¿Será que esos adjetivitos calificativos, no son insultos, esos de los que estamos huyendo?
Xoxo
Ariadna García
jueves, 3 de diciembre de 2015
No me hables con violencia
Este diario que no es secreto, pero que recoge muchas veces mi intimidad, es la ponchera donde lavo mi cara triste, cuando no desaparece.
-No me toques con violencia.
Escribo cuando estoy triste, es una verdad. Escribo cuando las desgarraduras de mi alma llegan a la ropa, cuando se vuelven táctiles. Hoy me siento triste, hoy estoy triste, hoy nada me consuela.
Supongo que este dolor me hace responsable, porque conozco las causas de mis dolencias, pero me mantengo inmóvil, no hago nada para acortarlas, solo tengo esta pantalla y mis palabras, para intentar curar lo que siento.
-Y no te hablo con violencia.
-Me reprochas.
Intento susurrar un grito que se mueve dentro, intento hacer algo, pero no hago nada. Volvió la tristeza, maldita sea. Siento un dolor en el pecho y un vacío profundo que se refleja en mi mirada, en qué momento quise esto.
-Nunca lo quise, no te miro con violencia.
Me siento enredada, es una sensación que me causa un estupor tremendo, me siento pesada entre mis sábanas y los recuerdos, vienen las heridas del pasado como demonios. Vienen a mí, a estrujarme, vienen a tocarme. Viene a mi una verdad, que pongo en un hilo y la balanceo, con la intención de que se voltee y no sea verdad.
-No te hablo con violencia.
Te escucho... Presto atención a ese sustico que crece en tu pecho, te conoces muy bien, no has cambiado, encuentras cosas del 2007 cuando eras una adolescente, un test psicológico, un mapa de vida, un libro, una ficha, lees cosas que te recuerdan, que te describen, no eran hojas sueltas, eran pruebas de que has mantenido tu esencia, lees cosas de una chica sorprendente.
-Por eso, maldita sea, no te toques con violencia.
Reconocer el fracaso se me hace difícil, pero la sensatez me acompaña, saldré de esto, tal vez no ilesa, pero saldré y lo importante es salir, respirar, respirar la libertad de estar vivos.
Quisiera ponerte un pañito de agua caliente y quitar ese susto que se alojó en tu corazón chiquito, me contaron que los pañitos de agua caliente curan la fiebre, entonces yo podría curarte a ti. Muchas veces se está perdido, y más cuando estamos grandes, cuando nos creemos seguros de tomar las mejores decisiones, pero que va, niña mía, somos todos unos pendejos. El susto pasará, pero yo seguiré aquí, tal vez con otro diseño, otro teclado, pero seguiré aquí.
-Por favor no te toques con violencia.
-No me toques con violencia.
Escribo cuando estoy triste, es una verdad. Escribo cuando las desgarraduras de mi alma llegan a la ropa, cuando se vuelven táctiles. Hoy me siento triste, hoy estoy triste, hoy nada me consuela.
Supongo que este dolor me hace responsable, porque conozco las causas de mis dolencias, pero me mantengo inmóvil, no hago nada para acortarlas, solo tengo esta pantalla y mis palabras, para intentar curar lo que siento.
-Y no te hablo con violencia.
-Me reprochas.
Intento susurrar un grito que se mueve dentro, intento hacer algo, pero no hago nada. Volvió la tristeza, maldita sea. Siento un dolor en el pecho y un vacío profundo que se refleja en mi mirada, en qué momento quise esto.
-Nunca lo quise, no te miro con violencia.
Me siento enredada, es una sensación que me causa un estupor tremendo, me siento pesada entre mis sábanas y los recuerdos, vienen las heridas del pasado como demonios. Vienen a mí, a estrujarme, vienen a tocarme. Viene a mi una verdad, que pongo en un hilo y la balanceo, con la intención de que se voltee y no sea verdad.
-No te hablo con violencia.
Te escucho... Presto atención a ese sustico que crece en tu pecho, te conoces muy bien, no has cambiado, encuentras cosas del 2007 cuando eras una adolescente, un test psicológico, un mapa de vida, un libro, una ficha, lees cosas que te recuerdan, que te describen, no eran hojas sueltas, eran pruebas de que has mantenido tu esencia, lees cosas de una chica sorprendente.
-Por eso, maldita sea, no te toques con violencia.
Reconocer el fracaso se me hace difícil, pero la sensatez me acompaña, saldré de esto, tal vez no ilesa, pero saldré y lo importante es salir, respirar, respirar la libertad de estar vivos.
Quisiera ponerte un pañito de agua caliente y quitar ese susto que se alojó en tu corazón chiquito, me contaron que los pañitos de agua caliente curan la fiebre, entonces yo podría curarte a ti. Muchas veces se está perdido, y más cuando estamos grandes, cuando nos creemos seguros de tomar las mejores decisiones, pero que va, niña mía, somos todos unos pendejos. El susto pasará, pero yo seguiré aquí, tal vez con otro diseño, otro teclado, pero seguiré aquí.
-Por favor no te toques con violencia.
Ariadna García
La revelación
Soñar con una tatarabuela que no conociste y más que soñar, aquello era una pesadilla. Ella estaba allí, de espaldas, se veía grande, fuerte, con aspecto mas bien de fantasma, tenía el cabello gris, largo y bastante despeinado.
Se parecía a mi bisabuela, Ana Lucía, pero esta era un poco más alta y me gritaba con voz imponente ¡ESTOY VIVA! ¡MÁS VIVA QUE NUNCA! Yo con las piernas y la boca paralizadas, le gritaba a duras penas que ¡NO! que estaba muerta, como pude, me fui moviendo por el pasillo y enredándome en una cortina, para ir a implorar el socorro de otra muerta, que en mi sueño, al parecer aún estaba con vida.
Luego me despertó la luz que entraba por la ventana y ya con el susto sosegado y las ideas más claras, pensé en todas las mujeres de mi familia: en Lati, Tula, América, Mili, Lérida, Zoraida, Josefina y Ana Lucía.
En aquellas que no conocí, pero que de seguro, tuvieron el mismo carácter, esa forma apaciguada y honesta de llevar la vida. Y vi todo lo que esas mujeres han dejado en mí y en lo importante que han sido en la vida de todos nosotros, en su sabiduría, en sus dichos antiguos, en sus hierbas, en sus supersticiones, en su concepción de "Hombres y mujeres de bien".
Después de todo, no fue una pesadilla, sino una magnífica revelación.
Ariadna García
Después de todo, no fue una pesadilla, sino una magnífica revelación.
Ariadna García
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